domingo, 10 de noviembre de 2019

"Tu mirada en mi piel" de Elena Montagud



  Carol recibe una llamada del geriátrico donde está ingresada Matilde, su tia materna y único familiar vivo, diciendole que su estado ha empeorado. Deja Barcelona a toda prisa para volver a La Puebla -su localidad natal- en Toledo, llegando a tiempo de acompañar a su tía en sus últimas horas.
  Allí, en La Puebla, se reencuentra con sus recuerdos y con las gentes que dejó atrás cuando se marchó a la gran ciudad. También conoce a alguien que acaba de llegar al pueblo, un escritor llamado Isaac Salazar, que está preparando un libro basado en hechos reales y situado en La Puebla. Desde el primer cruce de miradas entre Carol e Isaac la atracción es patente.
  Isaac hace un monton de preguntas a Carol que traen a su memoria la historia de Gabriel, su mejor amigo durante la infancia y parte de su juventud, que murió en extrañas circunstancias.

  La novela, en general, es bastante lenta. Doscientas sesenta páginas es la extensión de un libro y aquí se ha necesitado todo eso solo para introducir la historia. En todas esas páginas se abren muchos interrogantes y apenas se da información. Hay situaciones a las que autora dedica demasiado espacio y que no tienen trascendencia para la trama.
  También se dan excesivas vueltas alrededor de la relación entre Carol y Gabriel -su amigo de la infancia- sin aclarar nada, aunque es evidente desde el principio (al menos para mi) lo que hay detrás de la extraña conducta del chaval. Lo mismo ocurre con Carol e Isaac, un escritor misterioso y de comportamiento contradictorio, que pasa cientos de páginas acercándose y alejándose de la protagonista. Isaac es un punto de inflexión en la vida de Carol. Hace que se dé cuenta de que junto a Samuel, su ex pareja, había dejado de ser ella misma, conocerle es como un viaje a su interior para reencontrarse consigo misma.
  Repecto a los dos protagonistas son distintos, pero complementarios. Ella abierta, alegre, charlatana, ruidosa. El taciturno, hosco, serio, enigmático, triste.
  La protagonista tiene dos amigas, que son dos polos opuestos. Una con la cabeza en las nubes y soñando con principes y unicornios y otra con los pies bien firmes en el suelo. Cada una aconsejará a la protagonista respecto al hombre que ha irrumpido en su vida según su personalidad. Una dirá: "ve con él, ve a por todas", mientras que la otra advertirá: "diviertete, pero protege tu corazón, te va a hacer daño".
  También hay dos tipos de escenario para la novela: Barcelona, donde vive Carol, urbana y bulliciosa como ella, e Irún, la ciudad de Isaac, triste y contenida como él. Y luego está La Puebla, que es una especie de terreno neutral y de encuentro para los protagonistas.
  A pesar de todo la sensación que me deja el libro es la de una historia llena de sensibilidad y que toca temas muy complicados: abuso sexual y malos tratos durante la infancia, bulling, homosexualidad, rebeldía y adolescencia, suicidio, enfermedades mentales, la maternidad y las malas madres...
  Demasiados temas difíciles para una sola novela, quizás por eso todos han sido tratados de forma superficial.
  En resumen: estamos ante una muy buena historia, con unos personajes centrales muy trabajados, pero con un excesivo número de páginas.
  El libro, clasificado como género romántico erótico, no abusa demasiado de las escenas tórridas. Hay sexo, pero no es vulgar y no resulta excesivo, las escenas no están fuera de lugar y se integran perfectamente en la trama.

Sobre su Autora
Valenciana, nacida en 1986. Es filóloga y escritora. Ha publicado varios libros autoeditados y la mayoría de sus escritos pueden encuadrarse en novela romántica-erótica.


viernes, 1 de noviembre de 2019

"Sin más respuesta que el silencio" Christian Martinez Silva



  Historia contada desde la perspectiva de un adolescente que se muda desde "Valdeaceras", barrio marginal del extrarradio madrileño, donde los chicos han de tener la solidez del asfalto si quieren sobrevivir al mundo que les rodea, a "Villarrosa", un pueblo de clase alta en la sierra de Madrid, donde el aroma a flores de sus jardines no puede ocultar la mezquindad de sus habitantes.
  El mismo caparazón infranqueable que mantuvo al joven Samuel a salvo en la jungla urbana es el que le permitirá sobrellevar la pesada carga del desprecio de sus nuevos vecinos y compañeros de instituto por sus orígenes humildes.
  El protagonista será humillado y excluido por un montón de adolescentes clasistas. El profesorado del centro donde cursará estudios en vez de facilitar su integración lo que hará será contribuir con sus prejuicios y falta de empatía a aislar aun más al chaval.
  Tan solo una persona del centro educativo, capaz de entender que la enseñanza no sólo se lleva a cabo en el aula, tenderá su mano al joven rebelde.


  Una novela breve, la primera de su autor, con menos de doscientas páginas muy bien aprovechadas. De lectura rápida, las intensas vivencias que narra no nos dejarán indiferentes. La fluida prosa de Christian Martínez Silva nos llevará sin a penas darnos cuenta desde el primer capítulo hasta el final.
  En "Sin más respuesta que el silencio" leeremos sobre las drogas, el alcoholismo juvenil, el bulling, los malos tratos, la marginación, el clasismo... Pero también leeremos sobre la amistad, la vocación para la enseñanza de algunas personas, el primer amor, la música, el esfuerzo y la superación...
  Todo el libro es una lección de vida. Capítulo a capítulo vemos a su protagonista enfrentarse a la adversidad y vencerla o rodearla para seguir siempre adelante. De la manos de Samuel descubriremos que no siempre lo que es bonito por fuera lo es también por dentro.
  En el libro, de corte autobiográfico, el autor nos abre su corazón. A pesar de ser dura una historia dura, nos deja una serie de mensajes positivos: si estamos dispuestos a dejarnos ayudar siempre encontraremos esa ayuda, se pueden superar los obstáculos, si somos fieles a nosotros mismos y luchamos por seguir adelante encontraremos el camino.
  Para mi, como adulto, ha sido una lectura aleccionadora y -como madre con un adolescente en casa- creo que sería muy recomendable para adolescentes.
  
Sobre su autor
  Christian Martínez Silva nació en 1985. Actualmente reside en Madrid con su pareja y su hijo. Persona muy accesible y con carisma. Seguro que si alguien desea hablar con él sobre su libro estará encantado de responder.
Es posible localizarle a través de instagram en su cuenta:

jueves, 31 de octubre de 2019

"La llamada"

  Lucía llegó echando chispas a casa. El atontado de su hermano Tomás la había dejado tirada. Cuando se dignase a aparecer se la iba a cargar con todo el equipo. Tenía que recogerla a la salida del instituto, pero, como de costumbre, encontró algo mejor que hacer. Ser la hermana pequeña es un rollo. Todos te dan ordenes y todos pasan de ti cuando necesitas algo.
  Lucía esperó sentada en los escalones de acceso al centro casi una hora, hasta que se quedó sola y supo seguro que su hermano se había olvidado de ella.
  Ya en casa se sentó a rumiar su enfado en el sofá y abrió su instagram para cotillear lo que hacía el resto de la clase. En buscar a Tomás no perdía el tiempo, el muy odioso tenía la cuenta oficial, la extraoficial y la falsa. Seguro que si subía algo era en otra cuenta que ella nunca llegaría a saber que existía.
  De repente sonó su teléfono, era Tomás. No iba a contestar. Lo dejó sonar hasta que se cortó la llamada. Volvió a sonar, otra vez Tomás.
- ¡Que pesado! -exclamó Lucía en voz alta-. Si piensas que voy a contestar vas fresco -dijo para sí-.
Sonó una tercera vez. Harta del insistente ruido contestó de mala manera:
- ¿Que!?
- Hola canija, no te enfades conmigo.
  Lucía frunció el entrecejo y gritó: Me he pasado una hora esperando. Me has dejado plantada, hundida en la miseria, harta de por vida. ¡Te odio! -sollozó- ¡Vete a paseo!
  Tomás calló un instante y luego dijo con voz contrita:
- Lo siento, de verdad. Perdóname Luci. Estaba con Patricia, nos tomamos unas cervezas y me olvidé de la hora. Cuando me di cuenta me puse las pilas, pero la he cagado. Intenté llegar, te lo prometo. Me vas a perdonar ¿verdad canija?
Tomás sonaba auténticamente apenado y Lucía no fue capaz de mantener su enfado. Se secó los ojos y sorbiendo por la nariz le dijo: vale, te perdono. Pero no lo vuelvas a hacer ¡prométemelo! -exigió-.
Aliviado, Tomás respondió desde el otro lado de la línea:
- Gracias Lucía, me has quitado un gran peso de encima. Puede que a ratos sea idiota contigo, pero te quiero muchísimo.
  De pronto el teléfono fijo de la casa empezó a sonar. Lucía notó una extraña sensación en su interior, no deseaba cortar la llamada de Tomás. Se sintió tonta con el teléfono en la mano y en silencio, pero quería seguir con su hermano un poco más.
  Al final fue Tomás el que habló:
- Vamos, cuelga, tienes que coger el otro teléfono. Y no olvides lo que te he dicho, te quiero hermanita. Adiós.
- Adiós, pesado, nos vemos luego.
Lucía colgó el móvil y respondió al fijo.
- ¿Si? Dígame...
Una voz seria desde el otro lado preguntó ¿hablo con algún familiar de Tomás Rodríguez Vera?
- Si, soy su hermana. ¿Quien es usted?
- Verá -dijo la voz- su hermano ha tenido un accidente con la moto. Se ha salido en una curva de una carretera de incorporación a la autovía...
  Lucía sintió una fuerte opresión en el pecho y con un sollozo estrangulado se dirigió a la voz del teléfono:
- Tomás está bien ¿verdad? ¡He hablado con él hace un momento desde el móvil! ¡Nos acabamos de despedir!
- Lo siento señorita -la voz titubeó un instante-, el golpe fue fatal. Su hermano murió instantáneamente, le aseguro que no sufrió. Un agente de policía ha traído sus efectos personales aquí, el teléfono móvil está completamente destrozado a causa del accidente. No sabe lo afortunada que ha sido pudiendo despedirse de él por última vez.
  Lucía sintió que las fuerzas le fallaban. Se deslizó al suelo y doblada por la cintura su alma gritó de pena dejando que de sus ojos fluyera el dolor en forma de lágrimas.
La voz del teléfono titubeante preguntó:
- Señorita, ¿sigue usted ahí?

Fin

"El concierto"


  Raúl y Susi fueron al mismo jardín de infancia, hicieron juntos Primaria y pasaron a la vez a Secundaria. Raúl descubrió entonces sus inquietudes solidarias. Colaboraba en el Banco de Alimentos, recogía firmas para ACNUR, ayudaba en el comedor social y hacia voluntariado en la residencia de ancianos.
  Susi se volcó en la música. Comenzó a estudiar canto en el Conservatorio, compuso sus primeras canciones y tocaba en pequeños locales. Un día llegó la Gran Oportunidad, así con mayúsculas. Un productor musical la escuchó en un video de YouTube y de ahí al estrellato fue un visto y no visto.
  Susi dejo de llamar a Raúl, estaba muy ocupada con su música. Raúl sí que siguió llamando, pero Susi siempre tenía prisa por colgar. Poco a poco empezó a espaciar las llamadas hasta que un día simplemente no llamó.

  Raúl continuó con su vida, dejó en pausa su amistad con Susi y dedicó toda su energía a los proyectos solidarios. Los abuelos de la "Resi" eran su causa favorita. Necesitaban medicinas, necesitaban ropa, necesitaban alimentos, pero por encima de todas las cosas necesitaban cariño. Y Raúl se lo daba a raudales.
  La llegada del invierno trajo los problemas a la "Resi" . El tejado de la residencia de ancianos estaba tan viejo como los abuelos y necesitado, más que de parches, de una operación a corazón abierto y un trasplante de pulmón.
  Los arquitectos valoraron la situación, el contratista vino a verlo y cuando el director tuvo el presupuesto de reparación encima de su mesa supo que no podría hacerse. Nunca reuniría ese dineral. El ayuntamiento puso su granito de arena en la catástrofe: o arreglaban el tejado o cerraban la residencia por ruina el edificio.
  Al final alguien tuvo una idea para salvar la "Resi": un concierto benéfico. Pero uno grande, para recaudar mucho dinero, por aquello de los "ya que": ya que cambiamos las tejas arreglamos el impermeabilizado, ya que estamos miramos el aislamiento térmico, ya que nos ponemos colocamos una rampa aquí y un elevador allá...
  Raúl decidió que era el momento de volver a llamar a Susi, que ya no era Susi sino Susana León. Tuvo que insistir varias veces, pero por los abuelos merecía la pena. Al final ella cogió el teléfono, hablaron de los viejos tiempos, de como se divertían juntos, de sus sueños. Y, antes de que a Susana le entrará la prisa por colgar, Raúl le contó el problema de los abuelos y la idea del concierto. Le habló de todos los artistas locales que participarían y le pidió ayuda. Si ella viniese la recaudación sería mucho mayor. Había tantas cosas por hacer...
  Susana iba a negarse, la verdad no le apetecía nada, pero en el último momento pensó en lo rentable que sería para su imagen un evento como ese. Al final dijo que sí y las entradas se agotaron a las tres horas de salir a la venta. Y se puso fecha de inicio a la obra de la residencia de ancianos.
  El día del concierto el teatro estaba lleno a reventar y todos los artistas entre bambalinas bullían nerviosos. Sólo faltaba por llegar la gran estrella de la velada.
  Raúl nervioso llamó a Susana. Tras insistir varias veces ella descolgó el móvil.
-¿Si?
- Susi, digo Susana, ¿que sucede? Deberías estar ya aquí.
- Bueno, ha habido un cambio de planes. No podré ir... Lo siento. Tampoco es como si hubiese un contrato firmado. Además tienes un montón de músicos y cantantes ahí. Te apañarás.
¡Susi! ¿como me haces esto? -Raúl no se lo podía creer-. ¡Cientos de personas están ahí por ti! ¿Que les digo yo ahora?
  Temblando pensó en el dinero de la recaudación, gran parte estaba gastado. Si la gente pedía la devolución del importe de la entrada sería una catástrofe.
Susi, Susana, por lo que  más quieras -suplicó Raúl-, no nos dejes tirados.
Lo siento Raúl, ya está hecho. Estoy en una avioneta privada -contestó Susana- y vamos a despegar. Tengo que apagar el móvil.
  Un clic y luego se hizo el silencio en la línea.
  Raúl se quedó en shock. ¿Como arreglarlo? Estuvo así un minuto o quizá una hora ¿o fueron dos? Al final hizo de tripas corazón y se dirigió al escenario. Cogería el micrófono y lo diría, después ya se vería.
  Terminó el último grupo y todo el mundo esperaba a Susana León. Raúl salió al escenario caminando en dirección al micrófono, lo cogió y tomó aire. Iba a empezar a hablar cuando sintió un escalofrío recorrer su columna. Un frío inquietante se acercó a él desde atrás. Contuvo la respiración sin atreverse a mirar a su espalda. Entonces una mano suave y liviana se apoyó en su hombro y oyó a Susi decir junto a él:
- ¿Vas a presentarme o no?
Sorprendido, solo atinó a decir: "has venido..."
- Si Raúl, estoy aquí -contestó Susi- en mi último segundo comprendí qué es lo realmente importante. No iba a dejar en la estacada a mi mejor amigo y a sus abuelos de la "Resi".
  Raúl sonrió y le cedió el micro.
  Susi dio el mejor concierto de su vida. Al terminar una cortina de humo llenó el escenario y cuando se disipó la cantante se había ido con él.
  Raúl la buscó un buen rato, pero nadie pudo dar razón de ella. Se marchó apenado a casa, sin haber agradecido a su amiga el cambio de planes de última hora.

  A la mañana siguiente...
  Raúl se levantó y preparó el desayuno. Puso la radio, como todos los días, para escuchar las noticias y mientras llenaba su taza de café oyó al locutor decir: "Esta mañana el mundo de la música se viste de luto. Ayer, a las ocho de la tarde, el avión donde viajaba Susana León, se estrelló al poco de despegar. No hubo ningún superviviente..."
¡Dios mio! -exclamó Raúl- No es posible, a las diez salió a escena para cantar. ¿Que fue lo que ocurrió?
Un soplo de aire gélido erizó los pelos de su nuca. Sobresaltado se enderezó y frente a él estaba Susi. Su cuerpo translúcido fue tomando consistencia y con la mirada fija en los ojos de su amigo le respondió:
- Te lo dije anoche Raúl, en mi último segundo descubrí  lo realmente importante.
Y con un "cuidate" dicho a media voz se desvaneció frente a los atónitos ojos de Raúl.

domingo, 27 de octubre de 2019

"Eli"

  Era una fría noche de febrero.
  Pedro volvía a casa andando mientras maldecía su despiste. Había olvidado el gorro y los guantes en casa de Estrella, la profesora se inglés. Se le estaban congelando las orejas y tiritaba con las manos en los bolsillos. Haciendo un esfuerzo sacó la mano izquierda para mirar el reloj.
  Las diez y veinte.
  El autobús pasaba por una parada cercana a las diez y media. Apretó el paso, llegaría a tiempo de cogerlo. No se veía con ánimo de hacer todo el camino hasta casa caminando, tenía los pies como carámbanos de hielo.
  Al volver la esquina tropezó con ella. Llevaba una mochila rosa chicle y un chaquetón largo casi hasta las rodillas. La chica perdió el equilibrio y cayó al suelo aparatosamente. La estúpida mochila rosa se abrió vomitando todo su contenido en la acera. Libros, cuadernos y lápices se esturrearon a su alrededor.
  Pedro la miró sentada en el suelo, la escasa luz se había confabulado con la capucha bordeada de piel del chaquetón para ocultar el rostro de la chica en sombras. Por un momento contempló la posibilidad de seguir andando para no perder el autobús. Entonces ella levantó el rostro y le atrapó con su sonrisa triste y su hipnótica mirada.
- Ayudame a ponerme de pie, por favor - pidió la chica desde la acera-. Menudo golpe, me va a doler el culo toda la vida.
  Con desgana y mirando el reloj, Pedro ayudó a la chica a levantarse y empezó a recoger cosas del suelo a toda prisa pensando en el maldito autobús.  Ella en pie se frotaba el trasero con una mueca de dolor. Cuando todo estuvo de nuevo dentro de la mochila rosa Pedro ojeó el reloj otra vez.
- Bueno, ya está todo listo. Hasta luego chica.
- ¡Espera! -exclamó la chica con angustia-. Espera -repitió suavemente con ansiedad-. Espera -dijo de nuevo en un tono suplicante-.
- Se me escapa el autobús -contestó Pedro-, ya casi no llego.
- Por favor -insistió ella-, solo un instante más... No me has dicho tu nombre. Yo soy Eli ¿y tu?
- Pedro. Tengo que irme, adiós Eli.
  Pedro echó a correr en dirección a la parada. El frío le cortaba las mejillas mientras la carrera le robaba la respiración. Al volver la esquina vio dsde lejos como el autobús se acercaba a la parada.
- ¡Mierda! ¡Se me escapa, no llego a tiempo! Y todo por culpa de esa chica torpe.
  Se paró con resignación y  miró hacia el autobús. De repente una de las enormes ruedas del vehículo patinó en una placa de hielo de la calzada. El conductor perdió el control y la inmensa mole de hierro se subió a la acera lanzándose contra el banco y la marquesina de la parada.
  El corazón de Pedro se salto un par de latidos para luego echar una loca carrera. Si hubiese llegado a tiempo a la parada habría muerto atropellado. Cuando consiguió reaccionar encaminó sus pasos a casa. 

  A la mañana siguiente...
  Pedro iba hacia el instituto cuando vio un grupo de chavales que colocaban velas encendidas y pequeños ramilletes de flores en el suelo. Uno de ellos le saludó, era Fernando, de 4°B. La curiosidad pudo con la prisa por llegar a clase y se acercó a ellos.
- Hola Fernando, ¿que hacéis?
- Pedro, tío, ¿no te acuerdas? El año pasado a la salida del "Insti" un coche atropelló a una chica de 1°A. Esa -dijo señalando a una compañera que lloraba- es su hermana mayor, Teresa.
Teresa se limpió las lágrimas y sacó un cartel con una foto de su hermana para pegarla en un muro cercano, encima de las velas y las flores.
Pedro miró el cartel y desde la pared Eli le regaló su sonrisa y su hipnótica mirada.

Fin.

domingo, 29 de septiembre de 2019

"Nido" Nadia Climent López




  Año 2090. El gobierno de Estados Unidos decide privar a los ciudadanos del derecho a reproducirse. Los recursos del planeta no son suficientes para mantener a una población siempre en aumento y hay que reducirla de manera drástica.
  China hizo ya un intento de frenar el aumento de población con la ley del "hijo único", ahora "La Organización" ha dado un paso más prohibiendo a los seres humanos tener descendencia durante treinta años o hasta que el planeta genere recursos suficientes para la supervivencia y abastecimiento de todos.
  Sólo unos pocos escogidos podrán tener hijos, son los procreadores. Esos niños serán sometidos a una educación especial, diseñada y supervisada por "La Organización", que los capacitará para ser los líderes mundiales cuando crezcan.
  Alice, científica, y Eric Rogers, alto dirigente de "La Organización", son una pareja de procreadores. Ella sufre un accidente automovilístico y cuando despierta en el hospital sucede algo extraño. Ha olvidado su propia vida y cree ser otra persona: Jessica Sanders, la esposa de  Jason Sanders, destacado disidente encarcelado por "La Organización".
  Alice/Jessica se debate entre creer que esos recuerdos son falsos, creados por el trauma del accidente, o bien que hay un complot contra ella y, por algún motivo que desconoce, todos le mienten tratando de hacerla creer que es otra persona.

  Novela distópica de algo más de trescientas páginas. Desde su inicio nos envuelve en la angustia de la protagonista y su desesperada búsqueda de respuestas para todos los interrogantes que se plantean en su mente tras un accidente de tráfico que supuestamente le ha ocasionado amnesia.
  La sensación de peligro va aumentando conforme avanzamos la lectura. Conspiraciones gubernamentales, experimentos científicos carentes de toda ética, un misterio por resolver y una mujer decidida conforman una interesante historia. Como es normal en su género todo lo que se dice sobre esa sociedad futura es perfectamente extrapolable a nuestra sociedad actual.
  En todo el libro planea una idea: los gobiernos nos privan de derechos fundamentales ofreciéndonos a cambio una vida segura y cómoda, la inmensa mayoría de nosotros está dispuesta a aceptar la renuncia. La novela defiende la idea de que los gobiernos no buscan el bien común sino el suyo propio y la forma de perpetuarse en el poder manipulando a la población.
   El ser humano, cómodo por naturaleza, abandonará pronto la lucha ante la falta de resultados. No obstante, el deseo de libertad queda latente en el corazón de los hombres, siempre habrá un reducto de personas dispuestas a luchar contra la injusticia y la opresión: los "anti-sistema", que son presentados de forma romántica como gente que pretende un mundo donde egoísmo e individualismo no sean la base de la vida. Creen en la aportación, el desarrollo y el trabajo por un mundo mejor.
  El tema de la escasez de los recursos de la tierra y su reparto injusto y desigual esta presente durante toda la historia. Predomina una visión pesimista sobre el ser humano y su egoismo.
  A lo largo de la lectura ha flotado en mi mente una película: "Desafío Total" (Total Recall, 1990) basada en "Podemos recordarlo por usted al por mayor" de Philip K. Dick. Por los recuerdos implantados en la mente y la posibilidad de "viajar" sin moverte del laboratorio mediante esos falsos recuerdos.

Sobre su autora
  Nadia Climent López nace en Barcelona. Antes de "Nido" ha autopublicado una bilogía de corte policíaco compuesta por los títulos "Hoy he soñado una carta" y "Misdirection".
  Con "Nido", novela distrópica, inaugura una nueva etapa en su trayectoria literaria.

martes, 24 de septiembre de 2019

"Partido a 22" de Andoni La Red



  La primera parte de la historia se centra en el nacimiento y desarrollo de la amistad entre dos niños en un pueblo de Euskadi donde ambos veranean. El protagonista, Ismael, y su amigo, Pablo, son rechazados por el resto de los niños y eso acrecienta su unión. 
  Se tratan con mucha sensibilidad en la novela temas difíciles como los  malos tratos, el fracaso matrimonial, el enjuiciamiento moral y el rechazo social. Se intuye ya en el mundo infantil, como reflejo del de los adultos, el sentimiento antiespañol y la violencia. Todo ello marca la vida de los protagonistas.
  El autor nos muestra el importante papel asignado al párroco en la vida rural y la influencia que ejerce en sus convecinos. La calidad moral del párroco en "Partido a 22" será fundamental para el protagonista.

  En la segunda parte se  contempla el fin de la niñez y la adolescencia de Ismael.
  Como todo adolescente es influenciable y necesita sentirse integrado en el grupo. Detectadas sus debilidades por alguien del entorno violento de ETA las aprovecha para involucrarle en la Kale borroka.
  Ismael, necesitado de aceptación, de forma gradual y casi sin darse cuenta se sumerge en el mundo del terrorismo. Es el amor lo que le da el valor necesario para intentar abandonarlo.
  Una vez más el autor ha presentado la situación de forma delicada. La violencia, unas veces latente y otras explicita, nos hace sentir la tensión que va creciendo junto al sentimiento de fatalidad en el protagonista, pero una tenue luz de esperanza parece brillar al fondo del túnel.
  El sorprendente final abre la puerta a un futuro en paz, al menos para Ismael.

  "Partido a 22" es, en cierto modo, la historia de la pérdida de la inocencia de su protagonista y de toda una sociedad. La novela nos da una visión muy clara de la Kale borroka como un movimiento organizado y controlado desde ETA. Sus acciones están perfectamente planificadas y dirigidas para hacer el mayor daño posible y crear alarma social. No son jóvenes violentos ni gamberros, son terroristas.
  Quizá lo que más hiere mi sensibilidad es ver hasta que punto está integrada la violencia y el odio en la sociedad vasca, como se mira hacia otro lado haciendo el juego a los violentos. Los pocos que dan la cara rápidamente sienten el vacío a su alrededor. Ninguna sociedad sale indemne de algo así.
  Llama poderosamente mi atención que se felicite al escritor por su valentía al denunciar esta situación, supuestamente del pasado, pero en voz baja y con discreción. Quizá no está todo tan en el pasado...
  Creo que la temática ha eclipsado un poco el texto, resalta más lo que se cuenta que la técnica narrativa en sí misma.

Sobre su autor
Nacido en Vitoria en 1980. Simultanea el ejercicio de su profesión con la escritura. "Partido a 22" es su primera novela.