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martes, 23 de abril de 2024

"Santlaú" de Sandra Galán



 
Santlaú  de  @sandragalan.mybooks 
LibroViajero organizado por @evalispm
 
El comisario Zabala encarga a la inspectora Sara Torres la formación de un equipo para investigar un extraño caso en el que no está claro si se trata de suicidio o asesinato. Así se suman a la investigación Rubén, experto forense, y Marta, antropóloga y médium.
Sara contará con la ayuda de Erik, inspector procedente de Islandia, con quien ya trabajó en el pasado y al que la une una incipiente relación amorosa (si te pica la curiosidad por saber de que se conocen visita el post anterior).
En este segundo volumen de la serie sobre la inspectora Torres nos adentraremos en el inquietante Hospital Psiquiátrico Santlaú.

Thriller especialmente recomendado para amantes del suspense con elementos paranormales que busquen pasar un buen rato comiéndose las uñas 😜.
Podría decir que uno de los atractivos del libro son sus dos líneas temporales, hablar de capítulos cortos, giros inesperados y una buena trama, pero todo eso ya os lo habrán contado en las demás reseñas.
Yo me quedo con las estupendas descripciones que ayudan a visualizar a la perfección cada escena y la forma tan acertada en la que Sandra Galán crea tensión y te acerca al terror.
Quizá me ha faltado algo de "sustancia" en los personajes, pero está compensado por el suspense y la inquietud que provoca la trama.
Sara y Erik aclaran su situación sentimental y Rubén y Marta ponen el contrapunto a la pareja protagonista.
 
 
Sobre su autora
Sandra Galán nace en Barcelona (1977). Cursa estudios de técnico administrativo y trabaja de costumer service actualmente.
Lectora habitual con el thriller como género favorito, también disfruta del terror y la fantasía. Es aficionada al cine y a disfrutar de la naturaleza.
Este libro es autopublicado.



jueves, 11 de abril de 2024

"El último sacrificio" de Sandra Galán



El último sacrificio de @sandragalan.mybooks 
Libro viajero organizado por @evalispm 
Año 2015: un asesino en serie comete varios asesinatos en Barcelona. La inspectora Sara Torres lo abate tras su último crimen resultando herida de gravedad en la lucha que ambos mantienen.
Año 2020: en Islandia alguien replica punto por punto los asesinatos de Barcelona. La policía islandesa pide a España la colaboración de la inspectora Torres con la esperanza de que pueda aportar algo nuevo que ayude a atrapar al criminal.
Sara Torres sabe que el asesino de Barcelona está muerto; ella lo mató, pero...¿Y si no trabajaba solo? En Islandia formará equipo con dos inspectores locales, los tres deberán resolver lo antes posible el caso.

Primer libro (autoconclusivo) de una serie donde la inspectora Torres se enfrenta a casos "especiales" que requieren "abrir" la mente. Recomendable para quienes disfrutan de un thriller de lectura ágil aderezado con toques sobrenaturales y un incipiente romance.
La historia comienza directamente con un subidón de adrenalina en el enfrentamiento entre Sara y el asesino. Cinco años después, en Islandia, seremos testigos de las huellas que el asesino dejó en psique de la inspectora y como la camaradería con uno de los inspectores locales se transforma lentamente en algo más durante la investigación. Mientras tanto, los giros de la trama y las pistas falsas te ocultarán la identidad del asesino casi hasta el final.
Sandra Galán es buena creando ambiente de misterio y describiendo escenas, posee la capacidad de transportarte con ella y ver con los ojos de la mente aquello que está contando.
Me ha gustado el personaje central, la inspectora Torres,una mujer de una sola pieza: valiente, honrada, sincera y leal. No necesita competir con los hombres ni demostrar nada, ya era hora de encontrar un personaje así. Es interesante seguir la evolución de la relación entre Sara y el inspector Erik Helgason, ambos caminan despacio y con tiento, seguros de pisar tierra firme 😊.
 
Sobre su autora
Sandra Galán nace en Barcelona (1977) Cursa estudios de técnico administrativo y trabaja de costumer service actualmente.
Lectora habitual con el thriller como género favorito, tambien disfruta del terror y la fantasía. Es aficionada al cine y a disfrutar de la naturaleza.
Este es su primer libro y es autopublicado.

viernes, 3 de julio de 2020

"La Maldita de Aquende a Allende" de Silvia Eguíluz González


  La familia de la Fuente es oriunda de Burgos, ahí viven la mayor parte de sus miembros. Hay un extenso árbol genealógico, que intenta abarcarlos a todos y se remonta hasta el siglo XVI.
  Quien custodia de ese árbol es Lambra de la fuente, una mujer discreta y misteriosa. Ella consigna nacimientos, bodas y defunciones.
  De repente la prensa se hace eco de los crímenes de un asesino en serie, cuyas víctimas tienen un inquietante denominador común: todas pertenecen a la familia De la Fuente y todas aparecen exanguinadas.

 La historia está llena de pequeños y sutiles detalles, aparentemente sin importancia, pero que te van sumergiendo poco a poco en el escenario y la trama. La autora guía, con suavidad, en la dirección correcta a través de leves indicios, que cobran importancia en el momento adecuado. 
 Las descripciones del entorno urbano de la protagonista captan ese aire antiguo e intemporal que flota en la ciudad de Burgos.
  Ha sido uno de esos libros fáciles de leer, con un vocabulario amplio, pero asequible, con capítulos cortos que incitan a continuar pasando páginas. Bastante absorbente y con una extensión relativamente breve (unas 150 páginas), es posible empezar y acabar en unas pocas horas esta novela de corte sobrenatural y con tintes de thriller.


Sobre su autora
  María Silvia Eguíluz González, nacida en 1978, es originaria de Miranda de Ebro, Burgos. 
  Diplomada en óptica y optometría por la Universidad de Alicante y graduada por la Universidad de Valladolid, compagina desde hace tiempo el ejercicio de su profesión con su afición: escribir.
  En 2017 publica por primera vez una antología de relatos: "Siete narraciones extraordinarias y un verso". 
  En 2018 pone en marcha su blog espectrolegible.blogpost.com.
  En 2019 publica su primera novela, "La Maldita de Aquende a Allende", con Meiga Ediciones.


Gracias por contar conmigo en el #booktourlamalditadeaquendeaallende

viernes, 20 de marzo de 2020

"La muñeca"

  Martina y su mamá paseaban entre los estantes de la juguetería. De repente mamá se paró frente a la estantería de las muñecas de porcelana. Se quedó mirando una de ellas. Tenía unos preciosos bucles dorados y sus ojos de cristal, con iris azul cobalto, devolvían con intensidad la mirada a mamá.
- Mira que bonita es Martina -dijo mamá-, ¿que te parece si la adoptamos?
  Martina se encogió, haciéndose pequeñita al lado de mamá:
- No mami. No me gusta, me mira mal. Déjala, por favor.
- No digas tonterías cielo, es una monada. Ya verás encima de tu cama quedará genial, la vamos a llamar Rosita. Se viene a casa con nosotras. 
  De vuelta a casa en el coche, cada vez que Martina miraba de reojo el asiento de al lado percibía los maliciosos destellos que las luces de la calle arrancaban  de las pupilas de Rosita.
  Ya en casa, los días eran más llevaderos, Martina solo tenía que evitar entrar a su habitación para no ver a Rosita. A la hora de dormir no quedaba más remedio que compartir la habitación con ella. Mamá sentaba a la intrusa en la sillita de Martina, junto a la ventana y la luna hacía brillar con maldad sus ojos de cristal.
  Martina se tapaba la cabeza con el edredón y apretaba sus párpados cerrados, pero era inútil, la mirada de la muñeca se colaba en sus pesadillas. Siempre le decía lo mismo: "Mamá es mía, me la llevaré conmigo y nunca más la verás"
  La pobre Martina perdió peso y las ojeras devoraron su cara. El pelo le caía triste sobre los hombros y se volvió taciturna y solitaria.
  Mamá apenas notó los cambios de Martina, estaba demasiado ocupada confeccionando vestidos para Rosita o peinando sus tirabuzones o poniendole lazos en el pelo o buscando por internet unos zapatos de charol que conjuntaran con el nuevo abriguito que había comprado para su preciosa muñeca. Estaba tan ocupada con Rosita que se olvidó de Martina.
  Al final Martina ideó una solución. Se desharía de Rosita. A escondidas de mamá tiraría la maldita muñeca a la basura y todo volvería a la normalidad.
Aquella noche, como todas las demás, Rosita invadió sus sueños. Amenazadora avanzaba hacia ella mientras repetía:
- Mamá es mía, nunca te la devolveré. Mamá me pertenece, es mía para siempre.
  Martina quería gritar, pero su garganta se negaba a obedecer y no pudo emitir sonido alguno. Cuando se despertó cubierta de sudor vio a Rosita junto a su cama con sus fríos ojos azules fijos en ella. Un grito estrangulado surgió de sus cuerdas vocales y salió a toda velocidad de la cama. Trastabillando en la oscuridad llegó hasta la mochila del colegio y la vacío con manos torpes. Entonces, introdujo a Rosita y cerró con fuerza la cremallera.
 
A la mañana siguiente...
Martina salió de casa con su mochila rosa de la mano de mamá. Mamá la ignoraba, caminaba pendiente de los escaparates buscando novedades para Rosita. Martina contaba con ello. Despacito se quito la mochila y la dejo en el suelo con disimulo, junto al contenedor de basura. Continuó caminando al lado de mamá y  la tomó de la mano de nuevo.
Fue al cruzar la calle. Martina se sentía eufórica y victoriosa. En un instante mamá caminaba a su lado y al siguiente se volvió como si alguien la hubiese llamado. Un coche que pasaba en ese momento no pudo frenar a tiempo.
Ahora mamá estaba en el suelo, en un charco se sangre. Martina incapaz de moverse y sin soltar la mano inerte de mamá miró en la dirección hacia la que se giró su madre.  Y allí estaba Rosita, con un brillo triunfante en sus diabólicos ojillos. ¿Como consiguió la muy maldita salir de la cartera?  

  Tras el funeral, papá quiso ver a mamá por última vez y pidió que abriesen el ataúd. Nadie vio a Martina en un rinconcito llorando, pero ella si vio a papá meter a Rosita en el féretro con mamá. Y un soplo de viento le trajo las malévolas palabras de Rosita:
- Ahora es mía para siempre, mamá es mía, te lo dije.

Fin

jueves, 31 de octubre de 2019

"La llamada"

  Lucía llegó echando chispas a casa. El atontado de su hermano Tomás la había dejado tirada. Cuando se dignase a aparecer se la iba a cargar con todo el equipo. Tenía que recogerla a la salida del instituto, pero, como de costumbre, encontró algo mejor que hacer. Ser la hermana pequeña es un rollo. Todos te dan ordenes y todos pasan de ti cuando necesitas algo.
  Lucía esperó sentada en los escalones de acceso al centro casi una hora, hasta que se quedó sola y supo seguro que su hermano se había olvidado de ella.
  Ya en casa se sentó a rumiar su enfado en el sofá y abrió su instagram para cotillear lo que hacía el resto de la clase. En buscar a Tomás no perdía el tiempo, el muy odioso tenía la cuenta oficial, la extraoficial y la falsa. Seguro que si subía algo era en otra cuenta que ella nunca llegaría a saber que existía.
  De repente sonó su teléfono, era Tomás. No iba a contestar. Lo dejó sonar hasta que se cortó la llamada. Volvió a sonar, otra vez Tomás.
- ¡Que pesado! -exclamó Lucía en voz alta-. Si piensas que voy a contestar vas fresco -dijo para sí-.
Sonó una tercera vez. Harta del insistente ruido contestó de mala manera:
- ¿Que!?
- Hola canija, no te enfades conmigo.
  Lucía frunció el entrecejo y gritó: Me he pasado una hora esperando. Me has dejado plantada, hundida en la miseria, harta de por vida. ¡Te odio! -sollozó- ¡Vete a paseo!
  Tomás calló un instante y luego dijo con voz contrita:
- Lo siento, de verdad. Perdóname Luci. Estaba con Patricia, nos tomamos unas cervezas y me olvidé de la hora. Cuando me di cuenta me puse las pilas, pero la he cagado. Intenté llegar, te lo prometo. Me vas a perdonar ¿verdad canija?
Tomás sonaba auténticamente apenado y Lucía no fue capaz de mantener su enfado. Se secó los ojos y sorbiendo por la nariz le dijo: vale, te perdono. Pero no lo vuelvas a hacer ¡prométemelo! -exigió-.
Aliviado, Tomás respondió desde el otro lado de la línea:
- Gracias Lucía, me has quitado un gran peso de encima. Puede que a ratos sea idiota contigo, pero te quiero muchísimo.
  De pronto el teléfono fijo de la casa empezó a sonar. Lucía notó una extraña sensación en su interior, no deseaba cortar la llamada de Tomás. Se sintió tonta con el teléfono en la mano y en silencio, pero quería seguir con su hermano un poco más.
  Al final fue Tomás el que habló:
- Vamos, cuelga, tienes que coger el otro teléfono. Y no olvides lo que te he dicho, te quiero hermanita. Adiós.
- Adiós, pesado, nos vemos luego.
Lucía colgó el móvil y respondió al fijo.
- ¿Si? Dígame...
Una voz seria desde el otro lado preguntó ¿hablo con algún familiar de Tomás Rodríguez Vera?
- Si, soy su hermana. ¿Quien es usted?
- Verá -dijo la voz- su hermano ha tenido un accidente con la moto. Se ha salido en una curva de una carretera de incorporación a la autovía...
  Lucía sintió una fuerte opresión en el pecho y con un sollozo estrangulado se dirigió a la voz del teléfono:
- Tomás está bien ¿verdad? ¡He hablado con él hace un momento desde el móvil! ¡Nos acabamos de despedir!
- Lo siento señorita -la voz titubeó un instante-, el golpe fue fatal. Su hermano murió instantáneamente, le aseguro que no sufrió. Un agente de policía ha traído sus efectos personales aquí, el teléfono móvil está completamente destrozado a causa del accidente. No sabe lo afortunada que ha sido pudiendo despedirse de él por última vez.
  Lucía sintió que las fuerzas le fallaban. Se deslizó al suelo y doblada por la cintura su alma gritó de pena dejando que de sus ojos fluyera el dolor en forma de lágrimas.
La voz del teléfono titubeante preguntó:
- Señorita, ¿sigue usted ahí?

Fin

"El concierto"


  Raúl y Susi fueron al mismo jardín de infancia, hicieron juntos Primaria y pasaron a la vez a Secundaria. Raúl descubrió entonces sus inquietudes solidarias. Colaboraba en el Banco de Alimentos, recogía firmas para ACNUR, ayudaba en el comedor social y hacia voluntariado en la residencia de ancianos.
  Susi se volcó en la música. Comenzó a estudiar canto en el Conservatorio, compuso sus primeras canciones y tocaba en pequeños locales. Un día llegó la Gran Oportunidad, así con mayúsculas. Un productor musical la escuchó en un video de YouTube y de ahí al estrellato fue un visto y no visto.
  Susi dejo de llamar a Raúl, estaba muy ocupada con su música. Raúl sí que siguió llamando, pero Susi siempre tenía prisa por colgar. Poco a poco empezó a espaciar las llamadas hasta que un día simplemente no llamó.

  Raúl continuó con su vida, dejó en pausa su amistad con Susi y dedicó toda su energía a los proyectos solidarios. Los abuelos de la "Resi" eran su causa favorita. Necesitaban medicinas, necesitaban ropa, necesitaban alimentos, pero por encima de todas las cosas necesitaban cariño. Y Raúl se lo daba a raudales.
  La llegada del invierno trajo los problemas a la "Resi" . El tejado de la residencia de ancianos estaba tan viejo como los abuelos y necesitado, más que de parches, de una operación a corazón abierto y un trasplante de pulmón.
  Los arquitectos valoraron la situación, el contratista vino a verlo y cuando el director tuvo el presupuesto de reparación encima de su mesa supo que no podría hacerse. Nunca reuniría ese dineral. El ayuntamiento puso su granito de arena en la catástrofe: o arreglaban el tejado o cerraban la residencia por ruina el edificio.
  Al final alguien tuvo una idea para salvar la "Resi": un concierto benéfico. Pero uno grande, para recaudar mucho dinero, por aquello de los "ya que": ya que cambiamos las tejas arreglamos el impermeabilizado, ya que estamos miramos el aislamiento térmico, ya que nos ponemos colocamos una rampa aquí y un elevador allá...
  Raúl decidió que era el momento de volver a llamar a Susi, que ya no era Susi sino Susana León. Tuvo que insistir varias veces, pero por los abuelos merecía la pena. Al final ella cogió el teléfono, hablaron de los viejos tiempos, de como se divertían juntos, de sus sueños. Y, antes de que a Susana le entrará la prisa por colgar, Raúl le contó el problema de los abuelos y la idea del concierto. Le habló de todos los artistas locales que participarían y le pidió ayuda. Si ella viniese la recaudación sería mucho mayor. Había tantas cosas por hacer...
  Susana iba a negarse, la verdad no le apetecía nada, pero en el último momento pensó en lo rentable que sería para su imagen un evento como ese. Al final dijo que sí y las entradas se agotaron a las tres horas de salir a la venta. Y se puso fecha de inicio a la obra de la residencia de ancianos.
  El día del concierto el teatro estaba lleno a reventar y todos los artistas entre bambalinas bullían nerviosos. Sólo faltaba por llegar la gran estrella de la velada.
  Raúl nervioso llamó a Susana. Tras insistir varias veces ella descolgó el móvil.
-¿Si?
- Susi, digo Susana, ¿que sucede? Deberías estar ya aquí.
- Bueno, ha habido un cambio de planes. No podré ir... Lo siento. Tampoco es como si hubiese un contrato firmado. Además tienes un montón de músicos y cantantes ahí. Te apañarás.
¡Susi! ¿como me haces esto? -Raúl no se lo podía creer-. ¡Cientos de personas están ahí por ti! ¿Que les digo yo ahora?
  Temblando pensó en el dinero de la recaudación, gran parte estaba gastado. Si la gente pedía la devolución del importe de la entrada sería una catástrofe.
Susi, Susana, por lo que  más quieras -suplicó Raúl-, no nos dejes tirados.
Lo siento Raúl, ya está hecho. Estoy en una avioneta privada -contestó Susana- y vamos a despegar. Tengo que apagar el móvil.
  Un clic y luego se hizo el silencio en la línea.
  Raúl se quedó en shock. ¿Como arreglarlo? Estuvo así un minuto o quizá una hora ¿o fueron dos? Al final hizo de tripas corazón y se dirigió al escenario. Cogería el micrófono y lo diría, después ya se vería.
  Terminó el último grupo y todo el mundo esperaba a Susana León. Raúl salió al escenario caminando en dirección al micrófono, lo cogió y tomó aire. Iba a empezar a hablar cuando sintió un escalofrío recorrer su columna. Un frío inquietante se acercó a él desde atrás. Contuvo la respiración sin atreverse a mirar a su espalda. Entonces una mano suave y liviana se apoyó en su hombro y oyó a Susi decir junto a él:
- ¿Vas a presentarme o no?
Sorprendido, solo atinó a decir: "has venido..."
- Si Raúl, estoy aquí -contestó Susi- en mi último segundo comprendí qué es lo realmente importante. No iba a dejar en la estacada a mi mejor amigo y a sus abuelos de la "Resi".
  Raúl sonrió y le cedió el micro.
  Susi dio el mejor concierto de su vida. Al terminar una cortina de humo llenó el escenario y cuando se disipó la cantante se había ido con él.
  Raúl la buscó un buen rato, pero nadie pudo dar razón de ella. Se marchó apenado a casa, sin haber agradecido a su amiga el cambio de planes de última hora.

  A la mañana siguiente...
  Raúl se levantó y preparó el desayuno. Puso la radio, como todos los días, para escuchar las noticias y mientras llenaba su taza de café oyó al locutor decir: "Esta mañana el mundo de la música se viste de luto. Ayer, a las ocho de la tarde, el avión donde viajaba Susana León, se estrelló al poco de despegar. No hubo ningún superviviente..."
¡Dios mio! -exclamó Raúl- No es posible, a las diez salió a escena para cantar. ¿Que fue lo que ocurrió?
Un soplo de aire gélido erizó los pelos de su nuca. Sobresaltado se enderezó y frente a él estaba Susi. Su cuerpo translúcido fue tomando consistencia y con la mirada fija en los ojos de su amigo le respondió:
- Te lo dije anoche Raúl, en mi último segundo descubrí  lo realmente importante.
Y con un "cuidate" dicho a media voz se desvaneció frente a los atónitos ojos de Raúl.

domingo, 27 de octubre de 2019

"Eli"

  Era una fría noche de febrero.
  Pedro volvía a casa andando mientras maldecía su despiste. Había olvidado el gorro y los guantes en casa de Estrella, la profesora se inglés. Se le estaban congelando las orejas y tiritaba con las manos en los bolsillos. Haciendo un esfuerzo sacó la mano izquierda para mirar el reloj.
  Las diez y veinte.
  El autobús pasaba por una parada cercana a las diez y media. Apretó el paso, llegaría a tiempo de cogerlo. No se veía con ánimo de hacer todo el camino hasta casa caminando, tenía los pies como carámbanos de hielo.
  Al volver la esquina tropezó con ella. Llevaba una mochila rosa chicle y un chaquetón largo casi hasta las rodillas. La chica perdió el equilibrio y cayó al suelo aparatosamente. La estúpida mochila rosa se abrió vomitando todo su contenido en la acera. Libros, cuadernos y lápices se esturrearon a su alrededor.
  Pedro la miró sentada en el suelo, la escasa luz se había confabulado con la capucha bordeada de piel del chaquetón para ocultar el rostro de la chica en sombras. Por un momento contempló la posibilidad de seguir andando para no perder el autobús. Entonces ella levantó el rostro y le atrapó con su sonrisa triste y su hipnótica mirada.
- Ayudame a ponerme de pie, por favor - pidió la chica desde la acera-. Menudo golpe, me va a doler el culo toda la vida.
  Con desgana y mirando el reloj, Pedro ayudó a la chica a levantarse y empezó a recoger cosas del suelo a toda prisa pensando en el maldito autobús.  Ella en pie se frotaba el trasero con una mueca de dolor. Cuando todo estuvo de nuevo dentro de la mochila rosa Pedro ojeó el reloj otra vez.
- Bueno, ya está todo listo. Hasta luego chica.
- ¡Espera! -exclamó la chica con angustia-. Espera -repitió suavemente con ansiedad-. Espera -dijo de nuevo en un tono suplicante-.
- Se me escapa el autobús -contestó Pedro-, ya casi no llego.
- Por favor -insistió ella-, solo un instante más... No me has dicho tu nombre. Yo soy Eli ¿y tu?
- Pedro. Tengo que irme, adiós Eli.
  Pedro echó a correr en dirección a la parada. El frío le cortaba las mejillas mientras la carrera le robaba la respiración. Al volver la esquina vio dsde lejos como el autobús se acercaba a la parada.
- ¡Mierda! ¡Se me escapa, no llego a tiempo! Y todo por culpa de esa chica torpe.
  Se paró con resignación y  miró hacia el autobús. De repente una de las enormes ruedas del vehículo patinó en una placa de hielo de la calzada. El conductor perdió el control y la inmensa mole de hierro se subió a la acera lanzándose contra el banco y la marquesina de la parada.
  El corazón de Pedro se salto un par de latidos para luego echar una loca carrera. Si hubiese llegado a tiempo a la parada habría muerto atropellado. Cuando consiguió reaccionar encaminó sus pasos a casa. 

  A la mañana siguiente...
  Pedro iba hacia el instituto cuando vio un grupo de chavales que colocaban velas encendidas y pequeños ramilletes de flores en el suelo. Uno de ellos le saludó, era Fernando, de 4°B. La curiosidad pudo con la prisa por llegar a clase y se acercó a ellos.
- Hola Fernando, ¿que hacéis?
- Pedro, tío, ¿no te acuerdas? El año pasado a la salida del "Insti" un coche atropelló a una chica de 1°A. Esa -dijo señalando a una compañera que lloraba- es su hermana mayor, Teresa.
Teresa se limpió las lágrimas y sacó un cartel con una foto de su hermana para pegarla en un muro cercano, encima de las velas y las flores.
Pedro miró el cartel y desde la pared Eli le regaló su sonrisa y su hipnótica mirada.

Fin.

viernes, 12 de julio de 2013

"La Proxima Vez" Marc Levy




   Menos mal que lo regaló el diario La Opinión para celebrar el Día del Libro, si me hubiera gastado dinero en él estaría llorando de pena.
  Ya había leído otro del mismo autor, "Ojalá fuera cierto" donde un hombre ocupaba un apartamento con fantasma femenino incluido, se establecía una relación entre ellos y acababan descubriendo que ella no estaba muerta sino en coma. Historia romántica con toques paranormales que resultaba creible y que tuvo el éxito suficiente como para dar lugar a una película en 2005.
  Desgraciadamente en "La próxima vez" sigue con lo paranormal. Esta vez el resultado, para mi gusto, es lastimoso.
El argumento: Un americano, especialista en arte, cuya vida está consagrada a estudiar a un pintor ruso del s. XIX está a punto de casarse cuando viaja a Londres con un amigo, marchante en arte que trabaja con una prestigiosa casa de subastas, para autentificar unos cuadros del pintor ruso en cuestión. En Londres se enamora perdidamente de la galerista que los tiene en su poder. A partir de ahí se desarrolla una historia sobre la reencarnación de las almas bastante rocambolesca que no me hubiera dado ninguna pena perderme.
Vale que unos enamorados se reencarnen una y otra vez para reencontrarse, ¿pero es realmente necesario que se reencarnen la madrastra y la hermanastra y hasta el gato si nos descuidamos?


miércoles, 19 de septiembre de 2012

"La vuelta de tuerca" Henry James



  Sigo con la vena sobrenatural a tope, por eso rebusqué algo que releer en las estanterías.
  Hace casi treinta años vi en la tele (seguramente en "Grandes Relatos") una mini serie sobre este libro. Me gustó tanto que anoté mentalmente título y autor por si tropezaba con el libro por ahí. Como siempre ando escasa de fondos rebusco entre los montones de libros a precio de saldo en ferias, librerías y grandes almacenes y en una feria de segunda mano encontré un ejemplar y lo "hice mío".
  Su argumento: una joven señorita es contratada por un hombre edonista y despreocupado como institutriz de sus sobrinos huerfanos, que residen en una antigua casa  señorial en la campiña inglesa. Al llegar para hacerse cargo de sus pupilos comienza a percibir una presencia maligna que acecha a los niños...
  Es curioso como el tiempo nos cambia. En su momento me gustaron la serie y el libro. La institutriz me pareció una sacrificada heroina y los niños espeluznantes. A día de hoy la institutriz me parece una mojigata inaguantable y medio chiflada y los niños un par de repelentes malcriados. ¿Fantasmas? No creo que los hubiera más que en la imaginación calenturienta de la institutriz.
  La verdad es que me han quedado unos cuantos interrogantes ¿Como han pervertido el difunto Peter Quin y la antigua institutriz, tambien difunta, a los niños? ¿Que ha hecho el niño para ser expulsado del colegio? Es muy guapo, exquisitamente educado, adorable ... ¿es homosexual? La relación entre los niños es extraña, ¿hay alguna sugerencia sobre incesto?
  He pensado más en lo que no se dice en la novela que en lo que sí.

"Todos los santos" Charles Williams





  Acabo de terminarlo, ¿os va lo sobrenatural?
  El otro día ví una montonera de libros a buen precio en El Corte Inglés y no me pude resistir a escarbar un poco.
 No había leido nada de Charles Williams así que lo compré un poco a ciegas porque en la contraportada ví que había sido miembro de los Inklings (http://strange-library.blogspot.com.es/2011/04/inklings-los-inklings-de-humphrey.html), como Tolkien.
  Me gusta el argumento. Una joven muere en un accidente repentino y queda vagando a la deriva por una especie de duplicado espectral de Londres, ciudad en la que residía. Sin embargo la muerte no rompe el vínculo con su marido con quien puede comunicarse. Los dos se ven envueltos en las maquinaciones de un siniestro personaje, Simón el Clérigo, convirtiendose en el último obstáculo en su aspiración de dominar el mundo. 
  Es posible que el traductor no haya atinado en algunos pasajes cuyo lenguaje resulta un poco enrevesado y difícil de entender.
  Tendré que buscar algún otro libro más de Williams a ver que pasa.