martes, 26 de mayo de 2020

"Escribiré te quiero en tu fría piel" de Charlotte Wallace


  Sheila y su hermano Graham, se encuentran en una apurada situación económica y deben alquilar una de las habitaciones de su casa para ayudarse a salir del bache.
  El nuevo inquilino es un joven policía, Iker Castro, recien llegado a la ciudad, que toma parte en la investigación del asesinato de una mujer relacionada con los hermanos. 

  Una novela corta de lectura fácil y rápida, un par de horas son suficientes para disfrutar de ella. Con una tensión "in crescendo" hasta la resolución, donde su autora nos regala un final sorprendente.
  Por una referencia a Trump y la mención de una ciudad con rascacielos, cabe suponer que se desarrolla en EEUU, posiblemente en Nueva York. 
  Es cierto que profundiza poco en las situaciones, pero es normal en una novela tan breve. Para mí la historia hubiese ganado con algo más de extensión.
  Los policías que llevan la investigación sobre el asesinato son dos. Saul Valero, un policía español originario de Almería (¿se trata de un guiño de la autora a su tierra natal?) que ha acabado ejerciendo su profesión en un país extranjero. Creo debería argumentarse un poco como ha llegado hasta ahí. ¿Por un acuerdo de colaboración entre la policía de ambos países? ¿A través de Interpol? ¿Cómo y por qué un policía acaba trabajando en en país extranjero? El otro es Iker Castro, su nombre me resulta un poco extraño en América, hubiese esperado algo más latino, como Julio, el jefe (¿mafioso?) de Graham.
  El trabajo de Graham es otro de los puntos que desearía ver más desarrollado en la historia. Un club relacionado con prostitución de lujo y fiestas dudosas seguro que daría mucho juego.
  La personalidad de la muerta es completamente ignorada en la investigación. 
  Como en casi todas las novelas últimamente encontramos algún personaje inclusivo. Imagino, que al igual que el resto de las modas acabará pasando.
  Pese a todo, la historia es interesante y pasas página tras página en busca del culpable. 
  Existe la posibilidad de una segunda parte, ya que han quedado algunos "cabos sueltos". Estaré atenta, me he quedado esperando algunas respuestas.
  Un dato curioso sobre el libro, en la última página hay un correo. Ese correo existe de verdad y he decidido averiguar si alguien contesta los mensajes... 


Sobre su autora 
  Solo he conseguido averiguar que es española, nacida en Almería, y afincada en Dublín. Charlotte Wallace participa en el Premio Literario Amazon 2020 con la presente novela. 

Participo con "Escribiré te quiero en tu fría piel" en el #RetoLiterarioApasionadas2020  @apasionadasxloslibros @literarioreto 

miércoles, 13 de mayo de 2020

"Un cajón caótico" de Chistian Martinez Silva


  Imposible quedar indiferente ante esta colección de relatos cortos, poemas y reflexiones, con las que Christian Martinez Silva regala sentimientos a sus lectores e invita a pensar, amabas cosas muy raras hoy en día.
  Ahora que la moda son las sagas interminables, es refrescante encontrar a alguien que decide conscientemente ir a contracorriente con un libro corto, pero intenso. El autor es capaz de contarnos múltiples historias con economía de palabras y tocar con ellas tu corazón.
  Hay temas recurrentes en los textos de Martinez Silva. ¿Se puede hablar de temas recurrentes en alguien que solo ha publicado dos libros? En fín, es común a ambos libros la denuncia social, el amor como un sentimiento puro, la influencia de padres y abuelos en la forja de caracteres, las relaciones familiares y ciertos coqueteos con thriller o novela negra. Algo más, común a todos los textos de este autor, es el cuidado exquisito con el lenguaje y la precisión con que lo utiliza, cualidad muy de agradecer en estos tiempos en los que parece valer todo.
  He leido "Un cajón caótico" de un tirón, pero se que voy a releerlo, despacio, saboreando cada una de sus historias y sus palabras. 


Sobre su autor
  Christian Martínez Silva nació en 1985. Actualmente reside en Madrid con su pareja y su hijo. Su primera obra publicada fue "Sin más respuesta que el silencio", que gozó de una calurosa acogida.
  Persona muy accesible y con carisma. Seguro que, si alguien desea hablar con él sobre su libro, estará encantado de responder.
Es posible localizarle a través de instagram en su cuenta:

martes, 7 de abril de 2020

"Adiós"




  La mochila del caminante cada vez pesaba más en su espalda, cuando vio el banco pensó agradecido en dar un descanso a su flaco cuerpo. La madera, caliente del sol de la mañana, ofreció consuelo a aquel hombre derrotado.

  Se sentó mirando aquel mar azul en calma, sólo el grito de alguna gaviota interrumpía el silencio del paseo marítimo. Y pensó, con los ojos cerrados, en otra mañana a la orilla de otro mar, cuando, en vez de arrastrar su miseria, arrastraba a dos críos de la mano. Inspiró el olor salobre y volvió a beber vino directamente del cartón. Que fácil era perderlo todo.

  Puso la mochila en la esquina del banco y se tendió usándola de almohada, dio algunos tragos más a aquel vino barato y se fue adormeciendo. Poco a poco, casi sin sentirlo, cruzó el umbral de la consciencia envuelto en el bendito sopor que anestesiaba las emociones.

  La pareja de la policía local caminaba despacio aquel lunes de abril por el puerto, vieron al mendigo borracho durmiendo la mona al sol y se acercaron sin prisa a espabilarlo. El más joven se inclinó sobre él y lo zarandeó con desgana. El brazo que cubría su rostro se deslizó dejando al descubierto los ojos abiertos, fijos para siempre en los críos que llevaba de su mano.
 

viernes, 3 de abril de 2020

"Viral" de Javier Murcia


  Max, Alex, Gloria y Ana forman parte de un grupo de enfermos mentales que participa en el ensayo clínico de un nuevo fármaco. Un buen día descubren que media humanidad se ha convertido en seres irracionales y agresivos que están devorando, literalmente, a la otra media. Por algún motivo ellos son inmunes a lo que sea que está ocurriendo a su alrededor.
  Ellen Wachowsky y Goliath Warren son agentes de la CIA y tienen una misión: salvar al mundo de un extraño virus que está saltando desde los ordenadores a las personas.
  En algún momento ambas historias se cruzarán y todos juntos tratarán de averiguar que diablos está ocurriendo.

  Lo que parece la historia de una apocalipsis zombi cualquiera deriva, para sorpresa del lector, en otra cosa.
  El autor bucea en la historia de cada uno de los personajes en busca de los traumas que les han convertido en lo que son. Tras un exhaustivo análisis de sus vidas resulta fácil comprenderles y empatizar con ellos, provocandonos reflexiones que derivan en una posibilidad: los montruos no son ellos sino nosotros, los supuestos individuos normales. Esos locos de mierda -clificativo aplicado por Max, uno de los protagonistas- han sido las victimas, les hemos inmolado en el altar de la normalidad. Con sus almas heridas, rotos por dentro, recogen sus pedazos e intentan sobrevivir en esa jungla que es la vida.
  Envueltas en ironía, humor, ternura y alguna que otra pincelada muy gore, las terribles experiencias que pueblan el universo de los protagonistas de la novela nos llevarán a entenderles y quererles después de una tourné por el bullying, la violencia, la paranoia, la esquizofrenia, la sociopatía...
  Hay dos líneas argumentales, una claramente protagonizada por Ellen y otra donde Max lleva la voz cantante y se erige en lider del grupo pero dejando espacio a sus compañeros de aventura que tendrán cada uno sus quince minutos de gloria a lo largo de la novela.
 Javier Murcia nos expone una trama bien desarrollada. Es posible que cientificamente sea difícil de sostener, pero a cambio nos regala unos estupendos personajes y el suspense se mantendrá hasta la última página.
  Fácil lectura y con un ritmo muy rápido "Viral" nos llevará hacia su sorprendente final en un suspiro.

Sobre su autor
  Nos cuenta la solapa del libro sobre Javier Murcia que nació en Elche, en 1986. Licenciado en Psicología, es también escritor, dramaturgo y director de teatro. Actualmente dirige la compañía de teatro "La otra cara". Hasta la fecha hay dieciseis obras teatrales de su autoría representadas, en 2016 recibió el Premio Nacional de Teatro Escenamatera al mejor autor por su obra "Infinito". Desde 2012 ejerce de Psicólogo en la Asociación Española Contra el Cáncer.

"Nápoles A. D. 1723"



Parecía ayer cuando aquel signor espagnolo  vino a él con un encargo de la lejana Cartagena, pidiendo una Pietá al estilo del gran Michelangelo.
Giaccomo Colombo contemplaba absorto su obra terminada. Frente a él, tras muchos meses de laborioso trabajo, maese Giaccomo tenía a aquella extraordinaria bellezza  de tez clara y ojos oscuros, reflejando el dolor de una madre con su hijo muerto en brazos.
El maestro se despedía de su obra. Acarició con mimo su rostro y vio brillar por última vez bajo el sol napolitano las cinco lágrimas que adornaban su rostro. Memorizó las tenues arrugas de su frente, rozó las manos implorantes de la Madre de Cristo con respeto reverencial.
Era hora de dejarla marchar. Suspirando se apartó de ella y con el corazón tembloroso susurró: -Addio amore mio, buon viaggio-.

 

miércoles, 25 de marzo de 2020

"La mujer del cartero" de Leonor Moreira

  Clara, casada con el cartero local de un pueblo de Orense, lleva una existencia gris y anodina. Un día llama a su puerta el vecino de la casa de al lado. Acaba de llegar al pueblo y de repente, su sola presencia, abre un mundo de posibilidades ante Clara.

  El libro, desde el prólogo, nos envuelve en un ambiente asfixiante y la frase de "Rayuela" de Cortazar, que encabeza el primer capítulo, da el toque de inexorabilidad en el destino de los protagonistas.
  La autora nos introduce en el mundo opresivo de Clara, de profesión "sus labores", con un marido a la vieja usanza, que remarca su supremacía sobre ella mediante el control y la humillación pública y privada. El sexo desapareció hace mucho tiempo de la ecuación, la dependencia económica y el aislamiento físico y social de Clara la han convertido en alguien sin autoestima privándola de la capacidad de salir de su situación.
  Leonor Moreira nos muestra una realidad sobre el matrimonio, quizá más común de lo que pensamos, donde la esposa se anula completamente hasta casi desaparecer. Es muy fácil para cualquier mujer empatizar con Clara, que pierde su identidad tras casarse, hasta el punto en que la gente "olvida" su nombre. Deja de ser una persona para convertirse en una pertenencia de su marido, algo accesorio, es solo "la mujer del cartero", ha perdido en el proceso hasta su nombre.
  La novela nos plantea como un agente externo, el nuevo vecino, provoca una reacción en cadena dentro de la protagonista que la lleva a querer romper con su vida y todo el universo de maltrato psicológico que la ha envuelto hasta el momento.
  La aparición de Alex, el vecino de Clara, marca un punto de inflexión en la vida de la protagonista. Porque la historia tiene una única y exclusiva protagonista: Clara. Ella es quien narra en primera persona.
  Clara inicia una relación extramatrimonial con Alex haciendo pensar al lector que se trata simplemente de una novela más sobre una relación tóxica camuflada como amor y que coquetea con el BDSM.
  No es el caso. Desde luego hay escenas de sexo muy duras con un alto contenido de sadismo sexual, pero quiza por la forma desapasionada en que se narran no resultan -para mí- especialmente inquietantes. He sentido más tensión en otras escenas relacionadas con unos asesinatos en serie que se entrelazan con la historia de Alex y Clara.
  Leonor Moreira dosifica de forma sabia la introducción de los crímenes en la trama. Desliza pequeñas pistas, unas veces ciertas y otras solo para desviar la atención, dando giros a la trama. Nunca llegas a estar seguro del todo hacia donde derivará la historia. Confieso haber hecho muchas conjeturas mientras leía, pero no he alcanzado la certeza hasta que la autora ha decidido revelar el misterio. Tan poco es fácil señalar el punto en el que la novela deja de ser la triste historia de una mujer, cerca de los cuarenta años, insegura e insatisfecha, que justifica su infidelidad, para convertirse en un thriller.
  Me ha sido imposible evitar relacionar "La mujer del cartero" con "El cartero siempre llama dos veces" de J. M. Cane, publicada en 1934. Pero tras preguntar a su autora y asegurarme esta que ni ha leido la novela ni ha visto ninguna de las dos películas basadas en ella debo atribuir a mi imaginación cualquier similitud.

Sobre su Autora
  Es definida en la contraportada de su libro como viguesa de nacimiento y lectora impenitente. Escribe relatos desde hace más de diez años por el placer de escribir. En la actualidad se dedica exclusivamente a la creación literaria.
  "La mujer del cartero" es la primera novela publicada por Leonor Moreira. Su protagonista es fruto de la observacion realizada por la autora de la vida cotidiana de mujeres reales y los matrimonios en los se sentían atrapadas y sin posibilidad de escape.
Gracias por contar conmigo en el #booktourlamujerdelcartero

viernes, 20 de marzo de 2020

"La muñeca"

  Martina y su mamá paseaban entre los estantes de la juguetería. De repente mamá se paró frente a la estantería de las muñecas de porcelana. Se quedó mirando una de ellas. Tenía unos preciosos bucles dorados y sus ojos de cristal, con iris azul cobalto, devolvían con intensidad la mirada a mamá.
- Mira que bonita es Martina -dijo mamá-, ¿que te parece si la adoptamos?
  Martina se encogió, haciéndose pequeñita al lado de mamá:
- No mami. No me gusta, me mira mal. Déjala, por favor.
- No digas tonterías cielo, es una monada. Ya verás encima de tu cama quedará genial, la vamos a llamar Rosita. Se viene a casa con nosotras. 
  De vuelta a casa en el coche, cada vez que Martina miraba de reojo el asiento de al lado percibía los maliciosos destellos que las luces de la calle arrancaban  de las pupilas de Rosita.
  Ya en casa, los días eran más llevaderos, Martina solo tenía que evitar entrar a su habitación para no ver a Rosita. A la hora de dormir no quedaba más remedio que compartir la habitación con ella. Mamá sentaba a la intrusa en la sillita de Martina, junto a la ventana y la luna hacía brillar con maldad sus ojos de cristal.
  Martina se tapaba la cabeza con el edredón y apretaba sus párpados cerrados, pero era inútil, la mirada de la muñeca se colaba en sus pesadillas. Siempre le decía lo mismo: "Mamá es mía, me la llevaré conmigo y nunca más la verás"
  La pobre Martina perdió peso y las ojeras devoraron su cara. El pelo le caía triste sobre los hombros y se volvió taciturna y solitaria.
  Mamá apenas notó los cambios de Martina, estaba demasiado ocupada confeccionando vestidos para Rosita o peinando sus tirabuzones o poniendole lazos en el pelo o buscando por internet unos zapatos de charol que conjuntaran con el nuevo abriguito que había comprado para su preciosa muñeca. Estaba tan ocupada con Rosita que se olvidó de Martina.
  Al final Martina ideó una solución. Se desharía de Rosita. A escondidas de mamá tiraría la maldita muñeca a la basura y todo volvería a la normalidad.
Aquella noche, como todas las demás, Rosita invadió sus sueños. Amenazadora avanzaba hacia ella mientras repetía:
- Mamá es mía, nunca te la devolveré. Mamá me pertenece, es mía para siempre.
  Martina quería gritar, pero su garganta se negaba a obedecer y no pudo emitir sonido alguno. Cuando se despertó cubierta de sudor vio a Rosita junto a su cama con sus fríos ojos azules fijos en ella. Un grito estrangulado surgió de sus cuerdas vocales y salió a toda velocidad de la cama. Trastabillando en la oscuridad llegó hasta la mochila del colegio y la vacío con manos torpes. Entonces, introdujo a Rosita y cerró con fuerza la cremallera.
 
A la mañana siguiente...
Martina salió de casa con su mochila rosa de la mano de mamá. Mamá la ignoraba, caminaba pendiente de los escaparates buscando novedades para Rosita. Martina contaba con ello. Despacito se quito la mochila y la dejo en el suelo con disimulo, junto al contenedor de basura. Continuó caminando al lado de mamá y  la tomó de la mano de nuevo.
Fue al cruzar la calle. Martina se sentía eufórica y victoriosa. En un instante mamá caminaba a su lado y al siguiente se volvió como si alguien la hubiese llamado. Un coche que pasaba en ese momento no pudo frenar a tiempo.
Ahora mamá estaba en el suelo, en un charco se sangre. Martina incapaz de moverse y sin soltar la mano inerte de mamá miró en la dirección hacia la que se giró su madre.  Y allí estaba Rosita, con un brillo triunfante en sus diabólicos ojillos. ¿Como consiguió la muy maldita salir de la cartera?  

  Tras el funeral, papá quiso ver a mamá por última vez y pidió que abriesen el ataúd. Nadie vio a Martina en un rinconcito llorando, pero ella si vio a papá meter a Rosita en el féretro con mamá. Y un soplo de viento le trajo las malévolas palabras de Rosita:
- Ahora es mía para siempre, mamá es mía, te lo dije.

Fin